Las dos caras de ana

Ana Escudero es una jovencita noble, sensible y de gran corazón. Vive en Miami con su familia Julia, su madre; Fabián, su hermano y Marcia, su cuñada y novia de Fabián. Ana sueña con convertirse en actriz, gracias a la ayuda de Doña Graciela, una solitaria y viuda millonaria para la que trabaja, consigue una oportunidad para audicionar en una de las mejores escuelas de actuación de Miami. Ana cuenta con el apoyo de su familia para dicho sueño, excepto el de Cristóbal, su novio, un joven inseguro y celoso, quien no se siente preparado para ver a su novia besar a otro hombre así sea actuación. Sin embargo, la vida de Ana cambia por completo cuando la familia Bustamante se cruza en su camino.

Los Bustamante son unos poderosos empresarios de Miami, dueños de una de las navieras más prestigiosas de la ciudad. Pero a lo que a los Bustamante les sobra en dinero, les falta en decencia. Humberto Bustamante, el patriarca y viudo, es un hombre déspota, soberbio y descarado, cuyo mayor pasatiempo es seducir a sus secretarias. Su hijo mayor, Ignacio, es un drogadicto con manías criminales mientras que Vicente, su hijo menor, es mediocre y timorato. Rafael es el hijo mediano de Humberto, es un joven noble, cariñoso y encantador. Si bien trabaja junto a su padre y sus hermanos en la empresa familiar, Rafael sueña con convertirse en actor, profesión que su padre desaprueba rotundamente, lo que lo obliga a presentarse a una prueba de actuación a sus espaldas.

Ana y Rafael se conocen en la prueba de actuación y su primer encuentro no es del todo amigable, pero la atracción entre ambos es inmediata. Rafael queda prendado a primera vista de Ana, mientras que ella se siente confundida ya que tiene novio, aunque no la acompañe en sus decisiones. Ana desconoce de la identidad de Rafael mientras que él sólo conoce su nombre a secas. Es así, como Ana sin saberlo, ya conoció al primero de los Bustamante.